En la asignatura de cultura y valores de tercero de ESO (grupo D) la tipología de evaluación me sorprendió mucho. Mientras que el segundo semestre se evaluará mayormente mediante la realización de un dosier de aprendizaje (cuyos criterios de evaluación están adaptados para los alumnos con necesidades educativas específicas), el primer semestre se evalúa de manera muy distinta:
La evaluación dura de dos a tres sesiones
de clase y para hacerla tanto los alumnos como el profesor se colocan en un
círculo. Tras eso, cada alumno se da una nota a sí mismo (es condición
necesaria para la dinámica que justifique esa nota), luego un mínimo de tres
alumnos más justifica su acuerdo o desacuerdo con el compañero y proponen otras notas o la misma, la clase vota entre las propuestas y se hace una
media, obteniendo así una nota que se ha puesto el alumno a sí mismo y otra que
le ha puesto la clase; finalmente el profesor dice qué nota pondría él y la
justifica. La nota final es la media de las tres obtenidas, quedando a criterio del profesor si redondear a la alza o a la baja cuando la nota resultante contiene decimales.
Esta es una dinámica que muestra
el equilibrio que hay en el centro entre evaluación formativa y formadora, de
modo que no se desprestigia la autoridad del profesor, pero no por ello se
acalla la voz del estudiante; además, implica una evaluación continúa que tiene
en cuenta el proceso y no solo los resultados e implica, en su ejercicio, que
el alumno empiece a desarrollar competencias argumentativas, autocríticas, de
autogestión, etc. Que serán esenciales para su desarrollo como persona.
Este grupo en concreto de la ESO
es muy pasivo y aunque no hay comportamientos disruptivos, se echa en falta la
proactividad: todos los alumnos son en extremo tímidos y por esa razón el profesor los debe estar exhortando continuamente a participar.
Por ejemplo, nadie quiere empezar
autoevaluándose, así que el profesor pregunta a un alumno su edad, se la hace
dividir entre dos y dice que el número resultante será la persona que empiece a
autoevaluarse. El alumno, algo adormilado, tiene dificultades para hacer la
división, pero el profesor, en vez de hacer él la operación, le guía en el
proceso hasta que lo logra.
Ante el desconcierto de la alumna
que tiene que iniciar, el profesor primeramente le ofrece herramientas y
criterios:
‘’Si
no sabes que nota ponerte, piensa en las preguntas ¿He interrumpido o
entorpecido la clase? Si no he molestado ¿He escuchado atentamente o solo he
dormido sobre la silla? Si has atendido, pregúntate ¿He participado? ¿Lo he
hecho solo cuando el profesor me ha preguntado o he tomado la iniciativa? ¿Mis
participaciones han sido abundantes? ¿Y han sido importantes o les ha faltado
profundidad o pertenencia respecto al tema?’’
Tras eso el profesor afirma dos
cosas muy importantes:
-No hay egocentrismo en admitir
los éxitos propios y valorarlos (subiéndose uno la nota)
-No hay vergüenza en admitir los
fallos propios y querer hacerse responsable (bajándose uno la nota)
Gracias a estas contribuciones,
las notas que se ponen los compañeros a sí mismos, que empiezan siendo muy
altas, bajan a medida que reflexionan. Lo podemos ver en intervenciones como:
''Me pondría un 10, pero es que no
he hablado en clase, solo no he molestado. Quizá me merezco un 6, aunque el 10
me gustaría más.''
''Después de ver que mi amiga
tiene un 8 y yo me había puesto un 10, creo que me merezco menos, un 9, porque
no lo he hecho mucho mejor que ella como para ganarme dos puntos de más.''
Son en frases como estas, dichas
por alumnos de quince años, donde se observa lo beneficiosa que es esta
dinámica de evaluación para trabajar la introspección, autorregulación y
autoevaluación. Además, el profesor siempre da consejos a los alumnos con
notas más bajas para que mejoren en el siguiente trimestre, por lo que también
se trabajan positivamente el autoconcepto y la autoestima de los adolescentes.
Cuando llega el momento en que
los compañeros deben puntuar a los alumnos que se han autoevaluado, una alumna
dice:
‘’Es que si tenemos algo malo que
decir sobre un compañero no lo vamos a decir, porque si le bajamos la nota
queda muy mal’’
El profesor interviene explicando
que el compañerismo y la amistad no se basan en la falsedad, sino que las
críticas constructivas que hacemos de los demás pueden serles de ayuda para
mejorarse a sí mismos. Desde este nuevo enfoque, varios compañeros se animan a
discrepar de la nota que algunos alumnos se han dado a sí mismos, pero siempre
desde una actitud muy respetuosa:
‘’Yo le pondría un 9.5, no un 10,
porque lo ha hecho muy bien, pero ha habido días que no ha intervenido y los
que sí lo ha hecho no lo ha hecho tanto. Está muy bien, pero se puede mejorar y
si se puede mejorar no es un 10 aún’’
‘’Yo bajaría de un 8 a un 7
porque es cierto que ha participado mucho, pero siempre ha sido cuando el profe
le obligaba a hablar y si no, no decía nada. Bueno, quizá un 7.5, porque es muy
tímido y hay que valorar que responda cuando el profe le habla, a él le cuesta
más que a los otros’’
‘’Yo le pondría un 5.5 porque una
vez visto el criterio del profe y las notas de los demás, creo que no molestar
no amerita un 6. Si participase sí sería un 6’’
Al finalizar la clase los alumnos
comentan un poco sus notas, sin embargo, es muy importante la forma en que lo
hacen: no hay rencores ni peleas y la frustración de los alumnos con menos nota
no se usa contra los compañeros, sino para la automejora (‘’me tengo que poner
las pilas, tienen razón’’, ‘’tengo que intentar hablar más, me cuesta, pero
quizá me puedo preparar las intervenciones en casa…’’). Los compañeros con más
nota, en vez de segregar a los demás, se muestran empáticos y les ayudan y
aconsejan (‘’tú no te rayes, es solo hablar, ya verás’’), así como comprenden el
por qué de sus notas (‘’tengo que seguir interviniendo en clase, que no quiero
que me baje la media’’).
En general, la evaluación no solo
termina siendo útil al profesor para ver cuáles son las fortalezas y
debilidades de cada alumno, sino que los alumnos mismos aprenden gracias a ella
y la toman como una referencia, una motivación, para cambiar algunos aspectos
de ellos y potenciar otros.
Comentarios
Publicar un comentario