Ejemplo 14

La clase de filosofía de 4º de bachillerato inicia con el profesor preguntando quién ha hecho los deberes; estos consistían en un comentario filosófico de un texto, el primero que estos alumnos han hecho y el que debe marcar cuál es el nivel de la clase en general.

Cuando el profesor ha pasado mesa por mesa, comprobando quien había hecho el trabajo y quien no, una alumna ha preguntado si no va a recogerlo para corregirlo y él ha dicho que no quería recoger nada, por lo que los alumnos se han quejado de haber tenido que hacer el trabajo ‘’para nada’’.

Después de eso, el profesor ha hecho varias intervenciones al respecto que creo que son muy importantes, ya que muestran cuál es su enfoque sobre la educación y qué consecuencias tiene esto en su práctica docente.

El profesor ha dicho:

‘’Lo importante es que lo has hecho y qué has descubierto con ello, no que yo lo recoja y lo puntúe. Importa que has trabajado y aprendido, eso es la educación. La nota, la entrega y demás son cuestiones formales del sistema educativo, pero no es lo esencial. La nota no refleja totalmente lo que alguien aprende, lo que incorpora en su vida en términos de habilidades, competencias, saberes. No os preocupéis por tener un suspenso después de haberos esforzado, porque eso no os lo va a quitar nadie. Es normal que queráis reconocimiento de los profesores, ya llegará si os seguís esforzando, pero empezad por reconoceros vosotros mismos el esfuerzo que habéis hecho’’

Tras eso, el profesor indica que no le interesan los textos bien hechos por ahora, sino los mal hechos, porque desde el error empezamos el aprendizaje, así que hace leer en alto las redacciones que ha visto de más bajo nivel; el objetivo no es humillar al alumno, sino grupalmente debatir cómo podría haberse hecho mejor. Esto es muy importante, ya que el alumno aprende no solo del profesor, sino de los otros alumnos, de forma que todos se benefician de la diversidad de niveles en la clase.

Del mismo modo, el profesor muestra respeto hacia los alumnos: escucha sus intervenciones y les da validez. En esa misma clase, de hecho, el profesor descubre que ha cometido un error y puntuado injustamente a un alumno, a lo que le dice: ‘’No soy infalible. Si yo me equivoco, tú defiéndete’’. Esto no solo muestra que el profesor está abierto al diálogo, sino que además implica una enseñanza para la vida: la necesidad de defenderse, de poner límites, de luchar por uno mismo. Y esto es de vital importancia, puesto que la educación implica hacer un aprendizaje no solo para el examen, sino para la vida.

Finalmente, la clase termina con la lectura de un comentario de texto de una de las alumnas que lo han hecho excelentemente. Esto, además de ser muy útil porque su comentario sirve como modelo, aumenta muchísimo la motivación de la alumna y su autoestima debido a reconocimiento que recibe de sus compañeros (de sus iguales, cuya opinión es imprescindible para la formación de la identidad del adolescente) y del profesor, que le da la enhorabuena por su redacción y las gracias por leerla.

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